
En su condición de única provincia gallega sin costa, Ourense basa su gastronomía en los productos de la tierra, tanto agrícolas como ganaderos, sin olvidar la generosidad de sus ríos, con el Miño y el Sil a la cabeza. Como ocurre en toda Galicia, al hablar de carnes hay que empezar por el cerdo, que aquí conoce además una artesanía chacinera muy especial, muy orensana, con especialidades muy características, como la androlla, estrechamente emparentada con el botillo, o la gran variedad de chorizos, desde los tradicionales a los sabrosos ‘ceboleiros’ o particulares versiones de longanizas, morcillas... Hay que subrayar la gran calidad del cabrito, y reservar un apunte importante para la caza, tanto de pluma como de pelo, mayor y menor.
Hortalizas La huerta orensana es pródiga. Hay que hacer mención especial a las magníficas patatas que se dan en la comarca de A Limia. Hay buenos grelos, y unos excelentes pimientos en Arnoia que, a diferencia de otras variedades gallegas, pueden ser verdes, rojos o entreverados. Capítulo especial merece la riqueza micológica de la provincia, hasta ahora poco aprovechada en la propia zona, que surtía otros mercados españoles e incluso extranjeros.En Ourense es posible, como en toda Galicia, saborear buena cocina de productos del no tan lejano mar; pero al hablar de pescados hay que centrarse en la oferta fluvial: buenas truchas, excelentes anguilas, quizás sábalos, salmones y hasta lamprea... Merece un capítulo propio el pulpo, especialmente en Carballiño, donde se le hace una ya veterana y concurridísima fiesta, quizá la más conocida de las muchas que se celebran en la provincia.

Carnes de granja y de caza Ourense es buena tierra para saborear un caldo gallego, un cocido, un lacón con grelos... El monopolio del cerdo, cuya matanza sigue siendo una fiesta gastronómica, está compartido con los cabritos asados en cazuela. La caza ofrece magníficas posibilidades: hay becadas, perdices, palomas, conejos, liebres y, en el apartado de caza mayor, jabalí y corzo.Un producto orensano goza de fama universal: la castaña. En noviembre proliferan las fiestas en torno a los ‘magostos’, castañas asadas en las brasas. Pero aquí se ha desarrollado una importante industria en torno a la castaña: el ‘marron glacé’ orensano se exhibe con orgullo en los escaparates de las mejores tiendas de ‘delicatessen’ no sólo españolas, sino del resto de Europa. Otra joya de la despensa orensana: la miel, que nos lleva a hablar de especialidades golosas tan satisfactorias como la típica ‘bica’ de Trives.
Vinos y restaurantes Ourense es tierra de vino. De buen vino. Cuatro de las cinco D.O. gallegas tienen asiento aquí: parte de la Ribeira Sacra, con sus tintos de Mencía; Valdeorras, con elegantes blancos de Godello y tintos de Mencía y otras variedades; Monterrei, ya en la cuenca del Duero, en expansión, y, sin duda la más conocida, O Ribeiro, donde la vuelta a las variedades tradicionales está produciendo muy buenos blancos, con la Treixadura como variedad dominante, y cada vez mejor elaborados tintos. No faltan los buenos aguardientes.Calificado como el cuerno de la abundancia, el restaurante Sanmiguel, con un sol en la guía CAMPSA, en plena capital orensana, ofrece a sus clientes toda clase de productos del mar y de la tierra. Otros lugares donde el viajero podrá disfrutar del sabor de la cocina de la zona son Casa Fandiño o Roupeiro, calificados de económicos por la guía CAMPSA. |